Las NIIF S1 y S2: la oportunidad de llevar la sostenibilidad al corazón del negocio

julio 8, 2026

Por Maximiliano Fontecilla, socio y gerente de Oportunidades, Proyecta Impacto y Miembro del Comité Ejecutivo de Pacto Global Chile.

Durante los últimos meses, gran parte de la conversación empresarial sobre las NIIF S1 y S2 se ha centrado en una pregunta práctica: ¿cómo implementarlas? Sin embargo, creo que hay una pregunta mucho más relevante que todavía no estamos haciendo con suficiente fuerza: ¿qué cambio representan realmente estos estándares para la forma en que gestionamos las empresas?

Con frecuencia escucho que las NIIF S1 y S2 se abordan como un nuevo desafío de reportabilidad o como una exigencia regulatoria más. Es comprensible. Después de todo, toda nueva norma suele venir acompañada de incertidumbre, aprendizajes y la necesidad de cumplir con nuevos requerimientos. Pero reducir estos estándares a un ejercicio de divulgación sería desaprovechar una de sus mayores fortalezas.

A mi juicio, el verdadero valor de las NIIF S1 y S2 está en la conversación que obligan a tener al interior de las organizaciones.

Por primera vez, la sostenibilidad deja de ser una conversación exclusiva de un área especializada y comienza a convertirse en un tema compartido entre sostenibilidad, finanzas, gestión de riesgos, alta administración y directorios. Ese cambio es profundo. Significa que los riesgos y oportunidades relacionados con la sostenibilidad son parte de las decisiones que determinan la competitividad y el desempeño financiero de una empresa.

Ese, probablemente, sea el mayor aporte de estos estándares.

También representan una oportunidad para fortalecer la gobernanza. Muchas organizaciones deberán preguntarse quién toma las decisiones, cómo se supervisan los riesgos relacionados con la sostenibilidad, qué rol cumplen los directorios y cómo se integra esta información en la estrategia del negocio. Son preguntas que trascienden el cumplimiento y que apuntan directamente a la gestión empresarial.

Sin embargo, también veo un riesgo.

En la práctica, algunas empresas podrían enfrentar este proceso con una lógica de checklist: elaborar un documento, completar la información requerida y dar por cumplida la tarea. Ese camino puede resolver una obligación, pero difícilmente generará capacidades al interior de la organización.

«Las NIIF S1 y S2 vienen a cambiar la forma en que las empresas toman decisiones»

La implementación de las NIIF S1 y S2 solo crea valor cuando impulsa conversaciones reales entre las distintas áreas, cuando existe un análisis serio sobre los riesgos y oportunidades del negocio y cuando las decisiones se sustentan en ese ejercicio. Si el proceso no logra integrar equipos, fortalecer la gobernanza y mejorar la comprensión del impacto financiero de la sostenibilidad, probablemente estaremos frente a un buen reporte, pero no necesariamente frente a una mejor empresa.

Otro aspecto que merece atención es la relación entre la materialidad financiera y la materialidad de impacto. Hoy existe una tendencia natural a concentrar los esfuerzos en aquello que puede afectar financieramente a la organización. Sin embargo, sería un error olvidar que las empresas interactúan con múltiples grupos de interés y que la creación de valor sostenible sigue dependiendo de comprender también los impactos que sus operaciones generan sobre ellos. Ambos enfoques no compiten entre sí; se complementan y enriquecen la toma de decisiones.

En mi experiencia, muchas organizaciones que comienzan este camino llegan con una inquietud común: no saben exactamente por dónde empezar. Otras, que ya han realizado ejercicios previos, enfrentan un desafío distinto: perfeccionar la forma en que conectan los riesgos de sostenibilidad con sus impactos financieros y fortalecer las acciones para gestionarlos. Esto demuestra que la adopción de estos estándares no es un proyecto puntual, es un proceso continuo de aprendizaje y madurez organizacional.

Las NIIF S1 y S2 no deberían entenderse únicamente como un nuevo estándar para reportar información, porque representan una oportunidad para construir organizaciones más preparadas, con mejores procesos de decisión y con una visión más integrada de los desafíos que enfrenta el negocio.

Si logramos aprovechar esa oportunidad, la conversación dejará de ser simplemente cómo cumplir con una norma y pasará a ser cómo gestionar empresas más resilientes, estratégicas y preparadas para crear valor en el largo plazo.

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